Todos los días suena el despertador. Nos levantamos. Él se marcha a trabajar; yo me quedo en casa. Al principio me encantaba la perspectiva de pertenecerle: íbamos a ser felices, tendríamos un hijo, yo cuidaría de que todo estuviera correctamente, de alimentar al gato, de mantener un orden.
Ahora me sigue fascinando el momento en que él me besa en el umbral y me desea un buen día. Yo vuelvo a mi rincón. Escucho cómo gira la llave: una vuelta, otra vuelta, otra vuelta más. Cinco, creo; son cinco vueltas en total.
Las persianas están programadas para levantarse justo al terminar la última vuelta de la llave. Se abren a media altura y puedo contemplar el bloque de enfrente. Hay un árbol delante de la ventana, parece un olmo, con un espeso ramaje que alberga a varias familias de palomas. Sí, palomas, creo que son palomas. A veces, sueño que no son palomas, que podrían ser jilgueros, o cuervos, o que no hay pájaros en ese árbol y, a pesar de todo, escucho sus gorjeos, sus conversaciones sin palabras. Otras, se convierten en personas que me tienden la mano.
El sueño dura el resto del día, la visión de la calle sólo tres minutos y cincuenta y cuatro segundos, coincidiendo con la canción Who wants to live forever que le sirve de fondo orquestal. Me costó siete años lograr el consenso y ahora empieza a cansarme la melodía, pero no se lo digo, por si se enfada.
Del tema de los hijos ya no me quejo. En realidad es un alivio no haberlos tenido, supondrían demasiado trabajo todo el día. Además, mientras pasan las horas y permanezco en mi "pequeño albergue", sola en la oscuridad, sin distracciones, puedo comprender los milagros de la naturaleza y de la vida: analizar cómo va cambiando el sol su altura, día a día, y predecir cómo se irá retrasando la amanecida, o cuándo decidirá el jardinero iniciar la aspersión; suponer si se habrán mudado los de enfrente o si estarán de vacaciones. Llevo la cuenta de múltiples sonidos y los interpreto a mi antojo: el paso de los coches, los niños que juegan en el parque, el oficial de correos cuando empieza su turno y se despide del compañero. Estoy contenta porque soy dueña de los pequeños detalles que nunca importan a ninguno.
Sobre mi última petición, aún no me ha respondido. Se la recuerdo todas las semanas, desde hace dos años, pero aún no he logrado convencerle de que abra también la ventana. Tiene miedo de que grite, lo comprendo, pero le he prometido no hacerlo. Creo que no cederá, mientras no me crea. Por eso, hoy he tomado la decisión de pedirle que me corte la lengua, así podré sentir la brisa y, con suerte, quizá se me acerque algún pequeño insecto o se cuele alguna mosca y podamos compartir algunas horas.
I. Martínez
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lunes, 13 de julio de 2009
sábado, 9 de agosto de 2008
RE-CITA (Citas citadas por amigos)
Ayer hice un llamamiento a los amigos para que pasaran por aquí y me ayudaran a dar vida a este espacio. Fruto de esa llamada: varios nuevos enlaces y blogs y algunas citas que voy a copiar ahora y que inauguran este nuevo espacio de las "Re-citas".
Pero antes quiero citar unas palabras de mi amigo, porque no tienen desperdicio:
"España debe ser el único país donde es caro trabajar".
Y es que él -y me imagino que muchos también- es un trabajador que tiene la desgracia de que (ya sea en lo público o en lo privado, porque parece que es una enfermedad muy extendida en el mundillo laboral, que no entiende de tipos de contratos) los únicos meses que consigue cobrar –eso sí con los 10 días mínimo de demora que es habitual en el INEM- es cuando está en el paro. Hay que ver para creer...
Aún así no se deja vencer por el desánimo y me envía unas cuantas citas que os copio:
de Byron:
"Es dulce saber que hay un ojo que nos verá y brillará más a nuestra llegada".
de Cicerón:
"Cuanto más bueno es un hombre, tanto más difícilmente sospecha de la maldad de los demás".
"Me interesa más mi conciencia que la opinión de los demás"
y de Robert Browning
"Lo que ennoblece al hombre no es su acto, sino su deseo"
Pero antes quiero citar unas palabras de mi amigo, porque no tienen desperdicio:
"España debe ser el único país donde es caro trabajar".
Y es que él -y me imagino que muchos también- es un trabajador que tiene la desgracia de que (ya sea en lo público o en lo privado, porque parece que es una enfermedad muy extendida en el mundillo laboral, que no entiende de tipos de contratos) los únicos meses que consigue cobrar –eso sí con los 10 días mínimo de demora que es habitual en el INEM- es cuando está en el paro. Hay que ver para creer...
Aún así no se deja vencer por el desánimo y me envía unas cuantas citas que os copio:
de Byron:
"Es dulce saber que hay un ojo que nos verá y brillará más a nuestra llegada".
de Cicerón:
"Cuanto más bueno es un hombre, tanto más difícilmente sospecha de la maldad de los demás".
"Me interesa más mi conciencia que la opinión de los demás"
y de Robert Browning
"Lo que ennoblece al hombre no es su acto, sino su deseo"
martes, 5 de agosto de 2008
Clonación con fines comerciales
Hoy escuché en la noticias que una señora norteamericana se ha dejado una fortuna en un laboratorio asiático para que clonaran a su perro que murió en 2006. Gracias a dos perras (quien haya dicho que no era perra la vida del perro ahora puede contrastar hasta qué punto estaba equivocado) de alquiler ha sido posible que "los engendros" hayan dado fruto y esta señora sea poseedora de cinco cachorros que son su perro muerto, con idénticas manchas en la tripa.
¿Tan poco valor tiene la individualidad que aún hay quien piensa que se puede resucitar a los muertos clonando sus genes? ¿Es que el aprendizaje, vivir, no sirve para nada? ¿Solo basta nacer para existir tal cual somos o seremos? ¿Tan poca libertad se nos concede?
Me da pena esta señora porque cuando se le mueran estos pobres perritos querrá repetir la experiencia multiplicada por cinco. Entonces se dará cuenta de que además de los genes hay algo más... No digo que sea el alma, sino eso que nos imprime el vivir y nos construye.
Espero que al menos les ponga distintos nombres, por eso de variar y tal...
¿Tan poco valor tiene la individualidad que aún hay quien piensa que se puede resucitar a los muertos clonando sus genes? ¿Es que el aprendizaje, vivir, no sirve para nada? ¿Solo basta nacer para existir tal cual somos o seremos? ¿Tan poca libertad se nos concede?
Me da pena esta señora porque cuando se le mueran estos pobres perritos querrá repetir la experiencia multiplicada por cinco. Entonces se dará cuenta de que además de los genes hay algo más... No digo que sea el alma, sino eso que nos imprime el vivir y nos construye.
Espero que al menos les ponga distintos nombres, por eso de variar y tal...
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