Al Sr. Unamuno,
inmortal personaje de sus propias nivolas
Me levanto, como, hablo,
me miro en el espejo
y me reflejo,
ni vampiro, ni conejo;
¿Vivo o navego?
¿Es viento el que guía?,
¿niebla?, ¿mareo?
Si tengo el agua clara,
me creo que alcancé alguna respuesta,
casi toco la meta...
El amor, los amores
son velas y lo demás,
veletas.
I. Martínez
I. Martínez
2 comentarios:
Quizá tengas razón, pero dónde hay amor?
Un abrazo.
Suena en mis cascos un fragmento tristísimo de Madame Buterfly. Si no está bien escrito, disculpame.
El Sr. Unamuno es tan grande que no tiene miedo de negarse y contradecirse.
Publicar un comentario