domingo, 26 de junio de 2011

Cénit

Furia de sol latiendo a mediodía,
llamando a locura completa,
campana vítrea quemando los espacios;
estío.
Mis teclas se subliman,
mi voz desaparece debajo de las uñas que arden,
el reloj enloquece sus giros.
Soledad abrasando la garganta del aire,
amputando los sueños;
estío.

¿Hasta cuándo?

¿Hasta quién, esta asta,
este hastío de estar
estío?

Barbecho mi corazón,
cenizas esparzo;
pacen débiles corderos,
padecen pacientes
otro pedazo de mi
pecho
ahíto...

Ahí... to...
do
estío.

I. Martínez