martes, 26 de agosto de 2008

Flor inmarcesible

Dentro de esta mujer hubo una flor
que flotaba en un tiempo inabarcable.
Hubo una juventud en que la carne
fingía blandamente eternidad visible.
¡Pobre flor inaudita, inconmovible,
marchita y olvidada en ese mismo edén
de venas y promesas que fuera tu raíz
y tu alimento!
Hoy siento el corazón algo más lento,
quizá porque ya sé adonde termina.


Isabel Martínez Poyatos

domingo, 24 de agosto de 2008

El feo, el cojo y Afrodita. Lección de Mitología en el siglo XXI

—¿Pero has visto a ese?
—Sí, qué pibón.
—No, no. Si me refiero al tipo tan feo que la acompaña.
—Ah, ya. Es un adefesio, pero ya se sabe: todos los tontos tienen suerte.
—¿Suerte? Joder yo lo llamaría algo más que suerte. Consuélame con lo de "igual luego la tía es tonta".
—Un poquito tópico ¿no?
—Ya, como todas las formas de consuelo. ¿O es que alguien dice alguna vez alguna palabra de consuelo que no sea obvia? En realidad, yo creo que lo que consuela es la cara de tonto y el apuro que pasa el que quiere ayudarte, sin saber por dónde tirar porque cualquier cosa que diga no servirá para nada y, aún así, insiste.
—Sí, puede ser.
—Pero no puedo evitarlo. Me jode una barbaridad que un tío tan zarrapastroso vaya con esa belleza.
—Y ¿qué le vas a hacer? Además, es pura envidia.
—Sí, lo reconozco. ¿Los seguimos?
—¿Para qué?
—Yo qué sé, por si descubrimos que es su hermano y nos deja vía libre.
—Bah, paso. A mí me huele a Afrodita.
—¿Eh? No deberías estar todo el día leyendo a los griegos.
—¿Y por qué no? ¿No te das cuenta de que ellos ya dieron explicación a todo?
—Ah, ¿sí?
—Pues claro. Esta historia, por ejemplo, de Afrodita y el feo, a mí no me afecta... Ya sé cómo acaba.
—¿Cómo?
—¿Tú te siente Ares?
—¿Ares?
—Sí, Ares. Marte en romano, que tú eres más latino.
—No. Más bien me faltaría un poco de gimnasio. Además soy un tío muy pacífico. ¿Y tú, eh? ¿Adónde quieres llegar?
—Yo tampoco. Pues, a que si ese pibón, y coincidirás conmigo, pasa por Afrodita...
—Coincido.
—Pues el tipo feo está claro que es el marido.
—¿Sí?
—Sí, Hefesto, el marido feo y cojo de Afrodita.
—Vale. Y ¿Marte?
—El amante. Así que si no vas de Marte olvídalo.
—Vale.
—En lo que tenías razón es en lo de que era su hermano.
—¿Quién?
—Ambos.
—Si es que los griegos cómo se lo montaban.
—Ya ves.
—¿Hace una birrita donde el Tino? Es que la lujuria aliñada de cultura me da mucha sed.

—Hecho.

Isabel Martínez Poyatos

miércoles, 20 de agosto de 2008

MAHMOUD DARWISH ha muerto

Llevaba unos días queriendo preparar una entrada sobre este poeta, pero de hoy no pasa.

Mahmoud Darwish, considerado el poeta nacional palestino, murió el pasado 9 de agosto de 2008. Como ocurre muchas veces en la vida uno hace descubrimientos un poco tarde.
Os dejo un poema suyo en homenaje.
Más información sobre su vida y obra


PASAJEROS ENTRE PALABRAS FUGACES

Pasajeros entre palabras fugaces:
Cargad con vuestros nombres y marchaos,
Quitad vuestras horas de nuestro tiempo y marchaos,
Tomad lo que queráis del azul del mar
Y de la arena del recuerdo,
Tomad todas las fotos que queráis para saber
Lo que nunca sabréis:
Cómo las piedras de nuestra tierra
Construyen el techo del cielo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Vosotros tenéis espadas, nosotros sangre,
Vosotros tenéis acero y fuego, nosotros carne,
Vosotros tenéis otro tanque, nosotros piedras,
Vosotros tenéis gases lacrimógenos, nosotros lluvia,
Pero el cielo y el aire
Son los mismos para todos.
Tomad una porción de nuestra sangre y marchaos,
Entrad a la fiesta, cenad y bailad...
Luego marchaos
Para que nosotros cuidemos las rosas de los mártires
Y vivamos como queramos.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Como polvo amargo, pasad por donde queráis, pero
No paséis entre nosotros cual insectos voladores
Porque hemos recogido la cosecha de nuestra tierra.
Tenemos trigo que sembramos y regamos con el rocío de nuestros cuerpos
Y tenemos, aquí, lo que no os gusta:
Piedras y pudor.
Llevad el pasado, si queréis, al mercado de antigüedades
Y devolved el esqueleto a la abubilla
En un plato de porcelana.
Tenemos lo que no os gusta: el futuro
Y lo que sembramos en nuestra tierra.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Amontonad vuestras fantasías en una fosa abandonada y marchaos,
Devolved las manecillas del tiempo a la ley del becerro de oro
O al horario musical del revólver
Porque aquí tenemos lo que no os gusta. Marchaos.
Y tenemos lo que no os pertenece:
Una patria y un pueblo desangrándose,
Un país útil para el olvido y para el recuerdo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
Es hora de que os marchéis.
Asentaos donde queráis, pero no entre nosotros.
Es hora de que os marchéis
A morir donde queráis, pero no entre nosotros
Porque tenemos trabajo en nuestra tierra
Y aquí tenemos el pasado,
La voz inicial de la vida,
Y tenemos el presente y el futuro,
Aquí tenemos esta vida y la otra.
Marchaos de nuestra tierra,
De nuestro suelo, de nuestro mar,
De nuestro trigo, de nuestra sal, de nuestras heridas,
De todo... marchaos
De los recuerdos de la memoria,
Pasajeros entre palabras fugaces.


MAHMOUD DARWISH

Tomado de www.poesiaarabe.com
Traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
Leer la versión en árabe
Bibliografía accesible en español

sábado, 16 de agosto de 2008

Las letras de mi nombre

¿Quién soy?
Nadie responde.
¿Quién soy?
Pasa un amigo y pronuncia mi nombre.
Abro los ojos en el centro de su extensa promesa:
una vocal abierta... Me lleno

de esperanza: quizá mi nombre
esconda mi futuro.
Veo como una pregunta sin respuesta
esa vocal cerrada en la que empiezo
y siento orgullo de caminar la letra insinuante

que surca el mundo hasta esa esperanza de la a.
Después, un beso y una vocal
que comienza a cerrarse.
Y una consonante lateral

por la que escapa el aire y... ¡Ay!
Expiro.


Isabel Martínez Poyatos

miércoles, 13 de agosto de 2008

El sueño del agua

El poema que os copio ahora lo compuse para participar en un concurso de poesía con motivo de la Expo del Agua (Zaragoza, 2008). Al final no lo pude enviar porque me excedí en el número de versos y no quise sacrificar lo que quise expresar comprimiéndolo.

El sueño del agua

El primer día el mundo era un desierto inacabable
y el hombre una famélica sombra con un sueño
de agua en la mirada.
Cada vez que abría la boca, notaba el frío de la arena
en la lengua, era incapaz
de articular palabra.
Llegaron otros hombres
con sus labios curtidos por la noche del mundo
y todos con un sueño en la mirada.
El contacto humanizó sus ojos
y observando aquel cielo cuajado de rocío
imaginaron que podrían llover, que allí,
compartiendo el destino poblarían la Tierra
de esperanza.
El horizonte multiplicaba flores por sus lágrimas,
todo cuanto tocaban germinaba,
surtían lagos y manantiales de las piedras.
Intentaron besar aquel primer océano,
pero la sal llenaba su alma de un anhelo
más fuerte que el desierto.
La vegetación se hacía extraña y múltiple en sus formas,
el mundo era de selva... Y sobrevino el miedo.
Crecieron como la sed las bestias.
La noche se poblaba de ruidos misteriosos
y los hombres buscaron refugio en las cuevas.
Al abrigo del fuego, aprendieron la danza y la palabra,
convocando las fuerzas poderosas de la vida.
El aire se preñó de alegres canciones
y llovió mucho tiempo endulzando los ríos.
Aquella segunda noche del mundo,
algunos hombres le hicieron un espejo,
animaron la oscuridad con las almas de aquello que pintaban.
Otros, domadores de piedras,
hicieron de sus bordes cuchillos
y herramientas para espantar la muerte.
Las mujeres, de tanto caminar tanta belleza,
encontraron las leyes a las cosas,
domesticaron hierbas y semillas vistiéndolas de agua,
como sus sueños.
Todo por un instante fue perfecto...
Pero el hombre primero, sintiendo que robaban un tesoro
que sólo a él pertenecía,
construyó una frontera entre los otros y el agua.
El mundo fue muriendo. Se asfixiaron los peces,
abortaron las fieras, la selva deshizo sus tentáculos
en cristales de arena y los niños azules
se quedaron dormidos con las pequeñas bocas
vacías de espuma.
El primero fue también el último habitante,
vuelto sombra otra vez de acuáticos recuerdos,
se erigió emperador de un desierto fantasma
que repetía pesadillas de agua en su mirada.

Isabel Martínez Poyatos

martes, 12 de agosto de 2008

Quién se acuerda de ti

Para las personas que se quedan por el camino, para que no olvidemos. Somos lo vivido.

Aquí os dejo este tema de Mikel Erentxun del disco Acróbatas que se titula: Quién se acuerda de ti.

domingo, 10 de agosto de 2008

Palabras... No dichas

Procrearéis y llenaréis la Tierra de esperanza.
Pero existir en otro os dará tanto miedo
que apretaréis los labios, encerraréis con fuerza
las palabras más ciertas en la esquina profunda de la boca.
Entonces reinará la quietud en vuestros días.
Compartiréis la sopa, los mocos de los niños,
la mesa, el dormitorio, la tele, la rutina...
Habrá tantos objetos compartidos
que cuando os desnudéis y os miréis al espejo
ya no recordaréis el rostro que teníais.
Todas las cosas por decir
anidarán en esa misma esquina de la boca.
Para que no se enquisten, mojaréis con refrescos,
cerveza, leche, vino, cien líquidos distintos la garganta,
y, aún así, se os secará la risa.
Después reinará en el jardín una paz penetrante
que borrará el olor de las palabras.
Olvidaréis el nombre de las cosas que quisisteis decir,
pero en sueños desearéis la certeza que os vacíe la boca,
que salve vuestra vida del silencio.


Isabel Martínez Poyatos

sábado, 9 de agosto de 2008

RE-CITA (Citas citadas por amigos)

Ayer hice un llamamiento a los amigos para que pasaran por aquí y me ayudaran a dar vida a este espacio. Fruto de esa llamada: varios nuevos enlaces y blogs y algunas citas que voy a copiar ahora y que inauguran este nuevo espacio de las "Re-citas".

Pero antes quiero citar unas palabras de mi amigo, porque no tienen desperdicio:
"España debe ser el único país donde es caro trabajar".

Y es que él -y me imagino que muchos también- es un trabajador que tiene la desgracia de que (ya sea en lo público o en lo privado, porque parece que es una enfermedad muy extendida en el mundillo laboral, que no entiende de tipos de contratos) los únicos meses que consigue cobrar –eso sí con los 10 días mínimo de demora que es habitual en el INEM- es cuando está en el paro. Hay que ver para creer...

Aún así no se deja vencer por el desánimo y me envía unas cuantas citas que os copio:


de Byron:
"Es dulce saber que hay un ojo que nos verá y brillará más a nuestra llegada".
de Cicerón:
"Cuanto más bueno es un hombre, tanto más difícilmente sospecha de la maldad de los demás".
"Me interesa más mi conciencia que la opinión de los demás"
y de Robert Browning
"Lo que ennoblece al hombre no es su acto, sino su deseo"

Pétalo a pétalo y otros poemas

Pétalo a pétalo, memorizó la rosa.

Pensó tanto en la rosa,
la aspiró tantas veces en su ensueño,
que cuando vio una rosa
verdadera
le dijo
desdeñoso,
volviéndole la espalda:

--mentirosa.

Ángel González
de Prosemas o menos


MONÓLOGO INTERIOR

Manolo go
interiormente za
cuando su mujer dice fornica por formica.

Ángel González
de Procedimientos narrativos

APOTEGMA

No hay otra solución:
si de verdad amas a Eurídice,
vete al infierno.
Y no regreses nunca

Ángel González
de Muestra, corregida y aumentada, de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan.

Sí, tengo que recomendarlo, ya veis que llevo días colgando algunos poemas, es uno de los grandes. Creo que es necesario recuperar la conciencia, ya dicen los expertos que el pensamiento está débil hoy, aunque quizá no es el pensamiento lo débil, sino el compromiso con la realidad. Por eso, y por muchas cosas más que ahora no vienen al caso, necesito recomendar a Ángel González y su libro: Palabra sobre palabra (obra completa 1956-2001). Editado por Seix Barral (primera edición aumentada 2004, quinta impresión 2008). Creo que no recoge los 19 inéditos del libro 101+19=120 poemas, publicado por Visor en el 2000.

viernes, 8 de agosto de 2008

Un tema de Stan Getz

Un amigo tenía este tema en un post y no puedo evitar apropiármelo. Gracias José Carlos.

Que lo disfrutéis.
“Soul Eyes”Stan Getz (s), Kenny Barron (p), Alex Blake (b), Eddie del Barrio (d).Munich Philharmonic Hall, 1990.

El día del miedo

Llega un día en que el tacto se convierte en cuchillo
y la boca se seca. Los labios se desprenden a mordiscos
cuando los besos sangran y lleva el alma el peso
de un latido que se extingue.
Inútil, entonces, el corazón:
no canta y se estremece de frío.
Oh, triste de ti si llega el día,
si la piel se te rompe como uno de esos cauces del estío
donde cada señal es el profundo hueco de una arruga
de tiempo, o de ese amor
que se fue sin sentirlo en la caricia rechazada
del miedo a vivir.


Isabel Martínez Poyatos

Los falsos toreros de Cinelandia

Hay que verles a la hora del lunch con su taza de té y su servilleta en la mano como si estuvieran dando un pase de muleta a la dama con quien hablan; comiendo los sandwichs como si fuesen a poner banderillas y levantando su copa de champagne como si fueran a brindar un toro, el toro de la noche.

Ramón Gómez de la Serna
de Cinelandia (1923)

jueves, 7 de agosto de 2008

El otro Midas

Midas del sueño, conviertes realidades
en quimeras, pero peor aún que a quien emulas,
devuelves lo que tocas a su ser primigenio
y quedas lamentando fantasmas imposibles
de tu mentido sueño. ¿Qué harás después
cuando mires los ojos de los vivos
y no distingas odio de belleza?

Isabel Martínez Poyatos

miércoles, 6 de agosto de 2008

Ser de esperanza y lluvia

Ser de esperanza y lluvia que desciende del fondo del relámpago como un pecho partido.

Vicente Aleixandre
de Pasión de la Tierra

Fuga a caballo (fragmento)
Tengo miedo de quedarme con la cabeza colgando sobre el pecho como una gota y que la sequedad del cielo me decapite definitivamente.

Vicente Aleixandre
de Pasión de la Tierra

martes, 5 de agosto de 2008

Edipo sin buscarlo

Hoy he comenzado un relato que no sé dónde me llevará, pero que me ha gustado bastante, sobre todo por su espontaneidad -no me refiero al estilo, sino al modo cómo me vino-. Igual me acostumbro y lo voy continuando por aquí. Ahí va el comienzo:

Cuando llegaba el ocaso, evitaba mirar directamente la puesta de sol. No por la melancolía que produce en los espíritus románticos asistir a la muerte de una estrella, aunque sea una muerte provisional, para observar cómo se va desvaneciendo el saludable tono apolíneo hasta llegar a una obscuridad dolorosamente cenicienta, cuando no cárdena o de un negror de tormenta irracional, no. Lo que verdaderamente temía era sentir que el sueño empezaba a hacer mella en su espíritu, porque entonces se le caían los ojos y tomaba el aspecto triste y anacrónico de un Tiresias, o peor, de un Edipo recién estrenada su ceguera.

Durante años anduvo evitando a las mujeres. Todas las que conocía, después de una breve época de encuentros en los parques, en los cines, a media tarde, terminaban por suplicarle que las llevase al mar y allí, mirando al horizonte, apoyaban sus tiernas cabecitas en su hombro, esperando el momento en que el sol se dejara morir bajo la tierra, para fundirse con él en un beso apasionado. Él no comprendía por qué esa huída del sol le daba tanto sueño, igual que no comprendía la manía de cada una de sus novias. Y, lo que era peor aún, ignoraba qué extraña enfermedad, qué carencia vitamínica podría producirle esa caída de ojos cada vez que empezaba a dormirse.

Después, era incapaz de conciliar el sueño durante largo rato o tenía múltiples pesadillas. Lo inquietaba la expresión de espanto que seguía al primer borboteo, cuando uno de sus globos oculares empezaba a ejercer presión y escapaba de la cuenca y, extraída de su ensueño, la mujer, que hasta entonces lo besaba con los ojos cerrados, abría los suyos y sorprendía su pupila resbalando por la mejilla; o aquellas otras veces en que, si se habían demorado algo más en el beso, le caía por el cuello y era sorprendida en el sagrado espacio reservado a ella, dejando sentir la insoportablemente gelatinosa presencia en su pecho... Esas visiones de sus sueños siempre le dejaban al despertar la misma sensación de desamparo que a Frankestein cuando su amigo ciego le desprecia porque seres insensibles se han empeñado en abrirle los ojos y provocar su pánico.

...CONTINUARÁ...

(es una amenaza?)

Isabel Martínez

Clonación con fines comerciales

Hoy escuché en la noticias que una señora norteamericana se ha dejado una fortuna en un laboratorio asiático para que clonaran a su perro que murió en 2006. Gracias a dos perras (quien haya dicho que no era perra la vida del perro ahora puede contrastar hasta qué punto estaba equivocado) de alquiler ha sido posible que "los engendros" hayan dado fruto y esta señora sea poseedora de cinco cachorros que son su perro muerto, con idénticas manchas en la tripa.
¿Tan poco valor tiene la individualidad que aún hay quien piensa que se puede resucitar a los muertos clonando sus genes? ¿Es que el aprendizaje, vivir, no sirve para nada? ¿Solo basta nacer para existir tal cual somos o seremos? ¿Tan poca libertad se nos concede?
Me da pena esta señora porque cuando se le mueran estos pobres perritos querrá repetir la experiencia multiplicada por cinco. Entonces se dará cuenta de que además de los genes hay algo más... No digo que sea el alma, sino eso que nos imprime el vivir y nos construye.
Espero que al menos les ponga distintos nombres, por eso de variar y tal...

lunes, 4 de agosto de 2008

Breves

Para nacer me sobro.
Para vivir me basto.

...

La lluvia es incapaz de comprender
por qué te lloro.

...

¿Dónde comenzará el momento
de partir? Me duele
mi propia ausencia.
Pienso; pero no estoy
en mí.

...

Los mejores versos se cumplen
en dos letras:
sí.

...

Un hombre no es igual
a otro hombre, como
un río no es igual
a otro río.
La materia no cambia,
sólo el recorrido.

...

Para morirme al fin
necesito primero
creer en mi existencia.

...

¿Es el mundo una huella
impresa en mí;
o es impresión mi paso
para el mundo?

...

Cuando apagan las luces
tu muerte me parece una función
a punto del estreno.

...

Me asustan los espejos
cuando miran mis ojos.

...

De todas las alturas que alcanzo
con mi sueño, la mejor
es saber de mi existencia
cuando despierto.

...

Es el castigo: tener
en la boca tu nombre
y no romper el miedo
a pronunciarte.

...

No quiero medir mis versos
si no mido el empuje de tu vuelo
cuando amas.

...
Poema y variación

Hoy son los besos tan frágiles
que una palabra podría hollar en ellos
y truncarles el rumbo...
Y volverlos a mí, que los esquivo.

Variación

Hoy son los versos tan frágiles
que una palabra podría hollar en ellos
y truncarles el rumbo...
Y volverlos a mí, que los escribo.
...

La rosa no es igual a la rosa
en otro instante.
Y preferimos morir
a marchitarnos.
...

Tu corazón es el aullido lánguido
del lobo en mi ventana.

Isabel Martínez Poyatos

domingo, 3 de agosto de 2008

Pretéritos los brillos de tu boca

Hubo un cajón con un lamento hueco
en las esquinas.
Hubo una rosa que anunció tu silencio
en su pétalo mudo.
Hubo un adiós, y todo se venció
cuando tu paso hería los caminos.
Hubo más soledad aquellos días.

(Vuelvo los ojos al olvido
y en su revés destellos de tu boca).

Ya no hay carne para besar a gritos.
Ya no hay piel que reclamar llorando.
Ya no hay lumbre, ni fuego, ni cenizas.
Pero el ocaso tiene un color tan triste...
Que he de cerrarme yo para mirarlo.

Isabel Martínez Poyatos

Eso no es nada

Si tuviésemos la fuerza suficiente
para apretar como es debido un trozo de madera,
sólo nos quedaría entre las manos
un poco de tierra.
Y si tuviésemos más fuerza todavía
para presionar con toda la dureza
esa tierra, sólo nos quedaría
entre las manos un poco de agua.
Y si fuese posible aún
oprimir el agua,
ya no nos quedaría entre las manos
nada.

Ángel González
de Áspero Mundo

Este poema lo copio para un amigo mío que no cree tener tanta fuerza. Quizá no sea una cuestión de fuerza, sino de esperanza, ¿no?

Son las gaviotas, amor

Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

Mar de invierno. El agua gris
mancha de frío las rocas.
Tus piernas, tus dulces piernas,
enternecen a las olas.
Un cielo sucio se vuelca
sobre el mar. El viento borra
el perfil de las colinas
de arena. Las tediosas
charcas de sal y de frío
copian tu luz y tu sombra.
Alto gritan, en lo alto,
que tú no escuchas, absorta.

Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.

Ángel González
de Áspero Mundo