domingo, 24 de agosto de 2008

El feo, el cojo y Afrodita. Lección de Mitología en el siglo XXI

—¿Pero has visto a ese?
—Sí, qué pibón.
—No, no. Si me refiero al tipo tan feo que la acompaña.
—Ah, ya. Es un adefesio, pero ya se sabe: todos los tontos tienen suerte.
—¿Suerte? Joder yo lo llamaría algo más que suerte. Consuélame con lo de "igual luego la tía es tonta".
—Un poquito tópico ¿no?
—Ya, como todas las formas de consuelo. ¿O es que alguien dice alguna vez alguna palabra de consuelo que no sea obvia? En realidad, yo creo que lo que consuela es la cara de tonto y el apuro que pasa el que quiere ayudarte, sin saber por dónde tirar porque cualquier cosa que diga no servirá para nada y, aún así, insiste.
—Sí, puede ser.
—Pero no puedo evitarlo. Me jode una barbaridad que un tío tan zarrapastroso vaya con esa belleza.
—Y ¿qué le vas a hacer? Además, es pura envidia.
—Sí, lo reconozco. ¿Los seguimos?
—¿Para qué?
—Yo qué sé, por si descubrimos que es su hermano y nos deja vía libre.
—Bah, paso. A mí me huele a Afrodita.
—¿Eh? No deberías estar todo el día leyendo a los griegos.
—¿Y por qué no? ¿No te das cuenta de que ellos ya dieron explicación a todo?
—Ah, ¿sí?
—Pues claro. Esta historia, por ejemplo, de Afrodita y el feo, a mí no me afecta... Ya sé cómo acaba.
—¿Cómo?
—¿Tú te siente Ares?
—¿Ares?
—Sí, Ares. Marte en romano, que tú eres más latino.
—No. Más bien me faltaría un poco de gimnasio. Además soy un tío muy pacífico. ¿Y tú, eh? ¿Adónde quieres llegar?
—Yo tampoco. Pues, a que si ese pibón, y coincidirás conmigo, pasa por Afrodita...
—Coincido.
—Pues el tipo feo está claro que es el marido.
—¿Sí?
—Sí, Hefesto, el marido feo y cojo de Afrodita.
—Vale. Y ¿Marte?
—El amante. Así que si no vas de Marte olvídalo.
—Vale.
—En lo que tenías razón es en lo de que era su hermano.
—¿Quién?
—Ambos.
—Si es que los griegos cómo se lo montaban.
—Ya ves.
—¿Hace una birrita donde el Tino? Es que la lujuria aliñada de cultura me da mucha sed.

—Hecho.

Isabel Martínez Poyatos

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